Tradición que evoluciona con cada generación.
Nuestra historia comienza a finales del siglo XIX, con el Molino León, ubicado estratégicamente junto a la estación de ferrocarril en León, Guanajuato. Desde ahí, el trigo llegaba para convertirse en harina y salir hacia todo el Bajío.
En 1934 nace formalmente la operación harinera bajo Harinera del Centro, y años más tarde, en 1957, se consolida como Harinera Beleño, dando forma a una empresa que ha sabido evolucionar sin perder su esencia.


Hoy, más de nueve décadas después, seguimos siendo parte fundamental de la industria panificadora en la región, manteniendo un compromiso claro: ofrecer productos confiables, consistentes y de alta calidad.

